La política es canalización de conflicto, en democracia se resuelve a través de elecciones en donde diversas opciones con modelos de sociedad diferenciados compiten entre sí, eso dice mi buen amigo Eliseo, sintetizando en dos elementos comunes las muchas definiciones que de política y democracia.En Irán hace poco han competido dos opciones, una más conservadora y otra más modernizadora, tras el resultado oficial, las protestas de la candidatura derrotada y la evaluación de los resultados por el Consejo de los Guardianes (suerte de Tribunal Constitucional Iraní) parece que las cuentas no cuadran, que votaron más personas que las que hay censadas y eso nos lleva a dos preguntas.
Una para la prensa y el público ¿qué hacer? porque el hecho de que existan irregularidades no significa que el ganador no ganase, aunque todo apunta a ello, por otro lado repetir las elecciones, tampoco garantizará el mismo resultado de las pasadas elecciones, ni respetará la voluntad de los iraníes que votaron, por otro lado profundizarían la ya fuerte división nacional. En mi opinión creo que de entrada el Presidente y candidato Ahmadineyad, debería de renunciar de manera inmediata y dejar que el sistema legal y político iraní busque la solución que corresponda. Como candidato entiendo que quiera ganar votos, pero siempre de las normas establecidas, por lo cual alguna responsabilidad tiene, además como Presidente es un funcionario público que tiene que velar porque se cumplan las reglas del juego, lo cual eleva su responsabilidad. Por tanto está claro Ahmadineyad debe de dimitir y retirarse.
Pero la segunda cuestión resultante que me parece más grave es ¿qué pasa con la confianza en el proceso político? Irán a su manera y con todas las cautelas que se le pueden hacer a un régimen de corte teocrático, ha evolucionado hacia una mayor apertura y una cierta democratización y eso se basa en que cada vez más el sistema político canalice a través de las elecciones los diferentes modelos políticos que cada opción defienda en el marco de las reglas del juego. Esto significa deberes para las mayorías y derechos para las minorías que diría otro gran profesor, por desgracia con los acontecimientos actuales, la confianza de los reformistas que han perdido las elecciones queda fuertemente mermada y si las instituciones iraníes no la restituyen, se corre el riesgo de polarizar la sociedad y por tanto de que cada vez que alguien pierda se cuestione la legitimidad de los resultados.
Francamente no sé si Ahmadineyad ha ganado o ha perdido, por desgracia con las maniobras que parece que apuntan a su gobierno, nunca lo sabremos porque las cuentas no cuadran, y si se anulan esos 3 millones de votos en un país donde el voto es secreto surgiría otra pregunta a responder ¿a quién se le restan?. Creo que lo que queda claro es que si no se asumen responsabilidades y se restituye la confianza de quienes no gobiernan en el sistema, los esfuerzos de apertura de Irán pueden entrar en una vía muerta.

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